8.2.12

VERDADES COMO PUÑOS.

Creía que no la olvidaría porque no había nada que olvidar, y ahora, no la olvido. La dejé pasar por mi vida y no sé cómo y sin darme cuenta, de repente, me importó. Vaya mierda, pensé que era una más. Era guapa y se reía, tenía su vida y yo la mía. Y ahora, mírame. Ella se rió, sonrió, me besó en la frente, me abrazó y se despidió con un adiós alegre. Y AHORA comprendo el por qué. Hoy la echo de menos. Sus tonterías insignificantes me alegraban el día. Que se acordase de hasta las fechas de mis exámenes me encantaba. No me he dado cuenta de lo bonita que era su sonrisa hasta que la he dejado de ver e incluso de sentir. Hasta hoy no he comprendido que ella estaba ahí. Llámala zorra, yo a veces lo hago, pero lo cierto es que con todo el cariño del mundo.. Hoy, y desde hace seis meses, ella ya no está. No voy a encerrarme en mi cuarto a llorar ni nada por el estilo. Aunque que la necesite sea sinónimo de que es indispensable, estaría encantada si ella volviera pero... las circunstancias no lo hacen posible pero confío en ella, porque sé que lo hará. La diría que no tengo nada que ofrecerla y que no voy a cambiar, pero que necesito de ella, verla, notarla, sentirla, que aunque haga medio año de lo último, cada noche lo recuerdo como si fuese ayer. Ahora no sabes cuanto deseo tenerla y no puedo. La avisaría pero no la voy a llamar, necesito que me llame ella, aunque no sea lo más justo. Me da igual, estoy segura que con la misma sonrisa me diría que si, se reiría y me daría el abrazo que ahora mismo necesito. Y si eso no ocurriese, y me dijese que no...estaré encantada de compararlas a todas con ELLA.

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