14.12.11

SR.

Y ese preciso instante, fue el cual para mi soñar se convirtió en mi destino, mi mirada confundida se centraba en el asfalto lleno de sangre, tardé unos segundos en darme cuenta de que era mi sangre, que brotaba de la brecha que tras el accidente se había abierto en mi cabeza, irónico, que segundos atrás mientras agarraba el volante de mi amado Ford Fiesta, pensaba en lo hermoso que sería soñar, y en aquel instante solo quería mantenerme despierta, solo un poco más, lo suficiente para poderme despedir,``¡mamá!´´ -gritaba mi mente-, ``solo quería decirle aquello que había callado para mi misma durante tanto tiempo, mamá te quiero, mamá dile a papá que lo siento, cada decepción, cada enfado, que lo siento, dile a mi hermana que sea fuerte y que no se enamore antes de tiempo, a mi hermano que no deje que ningún abusón se atreva a tocarle un pelo, que le protegeré... Mama, yo no fui, yo iba en dirección a casa, quería llegar pronto, y veros a todos, pero ese coche, en dirección contraría, pude ver sus ojos rojos antes de chocar, pude ver que no sabía que para conducir no hay que beber...¿Por qué mamá? ¿Por qué? Yo no hice nada, yo...¿Por que él vive y a mi me queda un último susurro de vida?´´ Noté como un medico, bajaba rápido de la ambulancia, se acercó a mí sin perder un segundo y a su grito de "No hay solución" se desvanecieron las últimas esperanzas que quedaban en mí, el médico pasó un pañuelo por mi rostro y me secó las lágrimas, viendo su imagen borrosa llegué a pensar que era un ángel...y esos momentos en esos en los que no te queda nada, te das cuenta de lo que realmente importa, tu vida, de que tantas lágrimas que has derramado por tantos estúpidos han sido desperdiciadas, de que no vale la pena vivir sufriendo, porque jamás sabes cuando puede ser el último día, jamás sabes en que situación y que te arrepentirás de tantas palabras que no has podido decir, de no darle un beso a tu padre cuando te deja en el instituto, de no seguir los consejos de tu madre, de no haber escuchado a tu hermana o simplemente de no haber jugado una partida de play con tu hermano cuando te lo pedía, porque ahí es cuando entiendes que has despreciado los mejores momentos de tu vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario